CBT.
No.2 ING. JUAN CELADA SALMÓN, LERMA
LA
LLAVE
(RESEÑA
MOTIVADORA)
POR:
OLIVARES
ORTINEZ DANIEL
LECTURA:
EXPRESIÓN ORAL Y ESCRITA
MTRO.
Martiniano Calzada Medina
GRADO:
PRIMERO GRUPO: CI
ESPECIALIDAD:
TECNICO EN IINFORMATICA
CICLO
ESCOLAR: 2017-2018
2 DE MAYO DEL 2018
“LA LLAVE”
Propósito: conocer los
diversos problemas en adolecentes
Tema central: problemas
sociales en la adolescencia
Datos biográficos del autor:
Margarita Lignan Camarena estudio lengua y literatura hispánicas en la UNAM,
siendo autora, editora y consultora academica en diversas editoriales. A dado
talleres de lectura y escritura. Así fue como escribió su libro “la llave” y lo
publico en 2016, la editorial del libro es Punto Creativo Editorial.
Resumen: LA LLAVE
CAPITULO I. CREEMOS EN LOS
LIMITES
No pude dormir, el mundo
dejo de ser ese lugar que me gustaba.
Quisiera suplicarte que no
te vallas y hacerte sentir mal para que te quedes, pero no te quiero conmigo a
fuerza.
Estoy despierta, metida en
mi cama, quiero llorar, patalear y gritar porque no puedo creerlo, mañana que
amanezca mi mundo será desconocido.
Aunque hubiera querido,
hacía semana que Ferrán había terminado con ella y lo peor, lo más frustrante
es que no rompieron porque él quisiera estar con alguien más, sino porque
prefería estar solo.
Maura no se lo explicaba ni
lo aceptaba, Maura era la hija de una pareja mayor que intentaba tener hijos y
con ayuda de la ciencia el milagro ocurrió y ella se esmeraba en no
defraudarlos, pero le costaba trabajo decir no y defender su voluntad, era muy
romántica, de tez apiñonada, delgada, alta, con cabello oscuro, largo y rizado.
Le gustaba leer y escribir porque eso la liberaba…
Cada bimestre la maestra
Montse proponía la lectura de un libro y los chicos debían escribir algo, lo
que quisieran: cuentos, poesías, anécdotas, frases, canciones…
La maestra sabía que motivar
a los chicos no era tarea fácil, por lo que era entusiasta.
Irina era la hija de un
matrimonio convencional fue educada junto con Martí su hermano por su padre un
hombre imponente y su madre la cual era una mujer silenciosa y obediente a su
esposo.
Isa era la mejor amiga de
Maura y ella sospecha que Irina trataría de aprovechar el rompimiento de Ferrán
para hacer cualquier comentario pues Irina tenía cierta rivalidad con Maura
pues le gustaba escribir.
Para su padre Irina tenía un
defecto el cual era que ella era mujer y eso la convertía en un ser invisible,
pero en cambio Mártir era de quien tenía más expectativas por lo que se
frustraba al observar que no se cumplían y causándole rabia.
Irina no perdería la
oportunidad de traer a cuento de Maura y Ferrán así que Isa quien también
acudía al taller voltio a verla, Ferrán también le agradaba el taller, en
cambio a Claudio la lectura le aburría, por lo que Ferrán era su mejor amigo.
Caminar por las calles
representaba para Ferrán una experiencia nueva con sus estrenados 17 años, con
sus sonrisas encantadoras, creación en 2 ambientes que, aunque distintos eran
algo parecidos el de su padre y el de su madre, su padre era un ajena de ventas
solitario, cuyo carisma se había centrado con chistes, canciones y anécdotas
que les contaba a sus clientes para darles confianza, su mamá en cambio trabajaba
en una dependencia de gobierno.
Los padres de Ferrán estaban
separados, consideraban que en la vida puede haber libertad. Ferrán creció como
“un buen chico” con buenas notas y sin problemas. Durante sus primeros años de
escuela su mamá escucho que su hijo se malearía por no tener límites, pero ella
se había confiado en que estos se los pondría la empatía.
- ¡Hola, don G!
-Quiubo, Ferrán ¿Cómo te va?
Así le decían todos los
dones G; nadie sabía bien de que era la inicial. Según contaban, tuvo un buen
empleo por varios años en una empresa de servicio financiero c n prestaciones,
vacaciones y seguridad social.
Isa vivía con su abuela Teo
porque un día su mamá se enamoró de verdad, fue tan poderosa esa fuerza que
dejo a su papá y a Isa dejándolos profundamente heridos. Al principio la
visitaba, pero un día les avisaron que un viaje en moto había hecho que por el
amor a ese hombre pudieran trascender a otro plano.
Isa tuvo que aceptar que la
vida no siempre ocurre como dicen y sin embargo acudía como cualquiera a la
escuela, tenía compañeros, tareas, risas y pleitos. Ella no tenía más que a su
abuela, que trataba de enseñarle cosas del mundo, tenía grabada en la memoria
que el amor era una fuerza peligrosa.
Martí le gustaba, se atrevió
a aceptarlo, le parecía un chico sencillo no peligroso como Ferrán, él le
inspiraba mucha certeza. Isa no quería volver a ser lastimada ni abandonada por
lo que Martí sería incapaz de herirla. Le gustaba la idea de nunca haber visto
a Martí con nadie. Por largos ratos se le llenaba la cabeza de historias y le
parecían reales. Isa quería a Martí porque él la quería.
CAPITULO
II. CREEMOS QUE EL AMOR ES UNA HISTIORIA DE PINCIPES Y PRINCESAS
Maura estaba nerviosa pues, Ferrán
entraría al taller, tenía ese raro encanto de los chicos. Él saludó chocando
puños y dando palmadas en la espada de sus cuates. Maura experimento esa
“igualdad de trato”. Ya era momento de entrar, Maura no había escuchado las
razones que Ferrán le daba a Claudio y entro a la biblioteca mientras él se
iba.
Irina se dejó caer atrás del
asiento y acomodo su lacio y negrísimo pelo, tenía piel extraordinariamente
blanca y el cuerpo flaquísimo. Todos la miraban, pero no se acercaban
demasiado.
-Isa, ¿que nos quieres
comentar? -dijo Montse
En medio de las carcajadas,
la maestra Montse sonrió, pues pensaba en las bobadas de Claudio
Irina interrumpió aquel
alboroto
-Maestra, yo averigüé que el
autor fue muy criticado en su época
-sí, Irina, de hecho,
abandonó la fotografía de niñas a la que era aficionado.
Sin embargo, cuando
analizamos una obra literaria su contexto histórico no deja de ser importante
para comprender su significado.
Irina volteo a ver a Martí
en busca de la aprobación de sus palabras. Era un chico muy serio, su padre
hubiera querido que estuviera interesado en la política o el derecho.
Con el tiempo y varias
intervenciones de terapia descubrieron que Martí no era autista. A Martí le
gustaba tomar fotografías.
Los del grupo ya sabían que
Martí era así y no les interesaba mucho hurgar en sus silencios, solo Isa veía
en el a su sombrerero.
Irina se paró al frente y
comenzó a leer con su voz grave y melodiosa parecido al sonido de un
violonchelo:
Al fondo, en el fondo
Quizá lo inalcanzable habita
ahí
Defender a veces es
encontrar, llegar
la rugosa tierra es el
camino
Aquí tus ojos tan sin imite
Parecen ignorarme
Pero sé que también estas,
que me sientes
Que tu piel cambia de
textura
Cuando mi voz penetra
torrente
En el fondo, cuando por fin
te atrevas a mirarme
Podremos comparar las líneas
de nuestras manos
Yo lo sé ya pero tú
descubrirás que cuentan la misma historia
Caemos imparablemente por un
sendero estrecho
Cada día apurados a
encontrar la luz
Convencidos que pase lo que
pase
El amor salva
El grupo enmudeció ante las
palabras de Irina, incluso Montse tardó en reaccionar. El timbre del pasillo
anuncio que la lección de hoy había terminado.
CAPITULO
III. CREEMOS QUE LA VIDA ES UNA LINEA RECTA
Isa estuvo silenciosa al
llegar a casa, el poema de Irina la había impactado. Irina le parecía siempre
tan sangrona, ¿cómo será su vida y la de martí? él tampoco hablaba mucho.
Yo creo que a Irina le gusta
Ferrán, por eso choca tanto con Maura. ¡Ya sé! Le voy a mandar un whats a Maura
para preguntarle si le gustó el poema, si se dio cuenta de algo…”
Doña Teo entró al cuarto de
Isa cuando estaba boca arriba en su cama escribiendo en el celular.
-Oye tengo que hablar
contigo.
-Isa el dinero ya no
alcanza, estoy desesperada, vieja y cansada, cada día me siento más mal.
Mientras Doña Teo hablaba,
Isa le acariciaba la mano con ternura y preocupación; sentía vergüenza de que
sus padres se hubieran ido y ella tuviera que ser una especie de “arrimada”.
Sólo se le ocurrió estirarse y levantar sus calcetas del suelo.
Cada tarde antes de las
siete ya tenía la cocina recogida y ayudaba a su abuela y finalmente hacía la
tarea, Doña Teo guardo silencio y por fin dijo:
-Isa necesito que trabajes…
-Ay abue… ¿y de qué voy a
trabajar?
-No sé, no sé…
Doña Teo salió de la
habitación. Isa se quedó ahí consternada…la vida adulta estaba parada frente a
ella.
Esa tarde Ferrán y Claudio
se encontraron en el parque; platicaban balanceándose en los columpios.
-¿cuándo volverás a clases
eh?, creo que Irina te dedico un poema
-ha de ser para un novio que
tiene o alguien que conoce de otro lado, a la siguiente clase entro normal solo
esta vez no tuve ganas. Oye mientras estuve fuera se me ocurrió que en nuestro
último año de escuela cuando nos graduemos y me late que vayamos todos juntos
de viaje.
-hay que ponernos de acuerdo
con los dl grupo y los convencemos.
A lo lejos vieron a Isa.
-¿qué hay Isa?- gritó Ferrán
Ella al notarlos se acercó a
saludarlos.
-…te ves triste adivino
Ferrán.
-tengo que trabajar.
-¿dejarás la escuela?
-nooo! Hoy me siento muy
enojada con ms padres. Se supone que los padres cuidan y mantienen a sus
hijos…no renunciaré a la escuela, quiero estudiar ciencias.
-sabes Isa –continuó Ferrán
a Claudio se le ocurrió una gran idea
-¿qué idea?
-que en lugar de la clásica
fiesta de graduación hagamos todos un viaje a la playa.
-eso sería muy bonito. Lo
malo es que no sé si podré ir, quizá no junte el dinero.
-Lo juntarás.
Los muchachos se
despidieron; ya había anochecido.
Al llegar a casa, Ferrán
platico con su mamá y le contó sobre lo que había pasado con Isa.
-qué pena lo de Isa hijo,
trataré de ver con mis amigos si alguien tiene una forma de emplearla en algo.
Ferrán subió a su cuarto,
leyó que Alicia lloró y lloró, tanto que sus lágrimas formaron un río que la
condujo finalmente al país de las maravillas.
En esas andaba Isa, su
celular sonó, era la respuesta de Maura.
-hola Isa, pensé en lo de
esa mugrosa de Irina, ¿será que le gusta mi Ferrán?
¿Por qué si hice todo bien
Ferrán terminó conmigo?
-Maura la vida no es como la
cuentan, la vida va por sus propios caminos y no es cierto que siempre que
haces lo mejor, obtienes lo mejor.
Ante las palabras de Isa
Maura no tuvo nada más que decir.
CAPITULO
IV. CREEMOS EN LA APROVACION
-Joven Meléndez venga para acá
La maestra Lucero, la tutora
del grupo, notó que Ferrán había faltado a algunas clases
-Usted ha estado
incumpliendo con su asistencia
-soy un haragán, eso es lo
que pasa.
-Le voy a poner un reporte
Afortunadamente llegó la
maestra Montse, conocía tanto a Ferrán como a Lucero.
-buen día maestra Lucero,
¿puedo apoyar en algo?
-¡que este muchacho es un
insolente!
-está bien, maestra Lucero
yo me encargo.
-Ferrán ¿por qué has faltado
a clases a dónde te vas?
-a las canchas
-debiste avisarme
Ferrán era un lector
ávido…atesoraba varias lecturas.
La maestra Montse entró a la
biblioteca seguida por Ferrán.
Todos estaban tranquilos
menos Maura, trataba de aparentar que no le pasaba nada.
-hoy vamos a hablar del
conejo blanco, Ferrán comienza por favor
-opino que buscaba
aprobación, tiene sólo la intención de complacer a la reina
-Claudio continúa por favor
-lo que entendí es que
siempre tiene prisa.
-¿por qué tiene prisa?
Martí levantó la mano: -el
conejo tenía prisa por llegar a la hora del té, pero en realidad quería
complacer a la reina porque le tenía miedo.
-que buen análisis muchachos
tenemos temas por tratar: tómense un momento para escribir algo sobre esto,
pueden hacerlo como quieran.
Maura invitó a Isa a un
rincón donde frecuentemente se refugiaba.
-Te gusta venir acá verdad,
por cierto hoy ya vino Ferrán ¿cómo te sientes?
-Mal, ¿lo viste?, no me
pela.
-Tú y tus líos amorosos…
¿qué vamos a escribir?
-Hay que hacer un acróstico.
Martí no se movió del lugar
que eligió desde el inicio de clases, tenía una habilidad nata para dibujar.
Al igual que el conejo,
Claudio quería controlar el tiempo, no le gustaba leer, tenía un problema de
aprendizaje relacionado con la dislexia y lo consideraba una debilidad.
Irina y Ferrán escribían
solos, en mesas distintas.
Cuando terminó el tiempo la
maestra los reunió en el centro. –El trabajo lo terminarán en sus casas.
Ferrán levantó la mano y la
maestra lo animó para que leyera.
-El conejo blanco representa
la prisa que a veces tenemos por complacer a los demás.
-Muy bien Ferrán, pueden
salir ya!
Ferrán se acercó a Martí y
Claudio para invitarlos a las canchas.
Las chicas tardaron más en
abandonar la biblioteca; Isa tenía hambre y ya en el pasillo saco una bolsa de
papas de su mochila, le ofreció a Maura y a Irina, que andaba por ahí.
-No gracias no como esas
cosas, siempre he creído, que somos cuerpo y mente, por eso cuido de ambos
-Sí se ve –continuó Maura,
pero también somos corazón, ¿no crees?
-Si lo sabré – y se alejó.
-continuó Isa refiriéndose
indirectamente a Irina – ¿vamos a la cafetería? Yo no puedo fingir no tener
hambre.
Irina cruzó el patio y
camino hasta donde estaban los chicos, eligió un lugar en las gradas para
verlos jugar.
Su mirada no se separaba del
hombre que le gustaba. Los chicos se sintieron vistos. Ferrán y Claudio solo la
notaron y siguieron como si nada; Martí comenzó a tropezarse, a perder los
balones.
-¿Te choca que nos vea tú
hermana? –preguntó Claudio
Martí no contesto y trató de
girarse hacia otro lado para no ver a Irina. Al terminar la reta se acercaron a
las gradas por sus mochilas. Irina bajó hacia ellos. Martí se veía notoriamente
incómodo.
-¿Qué pasó Irina? ¿Cómo te
va? –Preguntó Ferrán
-A mí siempre me va muy
bien, ¿y a ti?, no habías venido al taller.
-no tuve algunas cosas que
arreglar, me contaron que la vez pasada leíste un poema muy bonito
-Sí… ¿te gustó Martí?
-Si muy lindo Irina
-¿No te caen bien las
chicas? –Cuestionó Claudio
-sí, son lindas, sol que en
los descansos se van a la cafetería y yo no soy mucho de comer, tengo facilidad
para engordar.
-Si eres un palo
-no soy un palo –y se jaló
la blusa revelando su silueta menuda pero perfecta.
Los muchachos no supieron
qué hacer y guardaron silencio. Martí distrajo a los muchachos para que
recogieran el balón y se fueran de una vez.
Irina se quedó pensativa y
sola: su madre siempre quiso hacerla una mujer sumisa. En su casa era callada,
recatada y obediente, su camuflaje de defensa era el silencio, pero le urgía
encontrar un boleto de salida de ese mundo porque su verdadera esencia era
curiosa. Hace tiempo que se había enamorado, estaba segura de que aquel chico
podría ayudarla a salir de donde estaba. El amor intenso que sentía casi le
estallaba en el pecho, pero también sabía que no lo aprobarían, así que debía
ocultarlo.
LA LLAVE
CAPITULO V. CREEMOS EN LOS
CICLOS
Afortunadamente hay muchas
voces que nos acompañan en el camino, Ferrán lo tenía muy claro, y para esos
casos en los que en la cabeza se le acumulan las ideas nuevas y le hacían un
desorden.
Ferrán fue a ver a don G; le
conto con detalle cómo iban los por menos del viaje de fin de cursos que estaba
organizando con Claudio, también le conto de los problemas que estaba
enfrentando Isa y su abuela.
Aunque los jóvenes
compartieran la misma escuela, todos tenían diferentes vidas. Don G lo
escuchaba mientras arreglaba su taxi, -Mas tarde veo a doña Teo, no te apures,
no le diré lo que me cenaste, iré con el pretexto de pedirle prestada una
herramienta que necesito… Oye, lo del viaje va ¡muy bien!, ¿no?- dijo don G,
-Claudio no conoce el mar y Isa que fue cuando era muy chiquita ¡Va a estar
bueno!- siguió Ferrán.
Don G se arregló y fue a ver
a doña Teo; llevaba ya algunos años de conocerse, a veces la llevaba al mandado
o a su cita con el médico y aprovechaba en tiempo para hablar en el camino, aun
que eran casi de la misma edad siempre se trataron de forma respetuosa,
guardando cierta distancia, pero con un cariño cercano.
-Pues qué bueno que conserva
usted esta herramienta doña Teo, ya no se consiguen así- Don G.
-¿Si? – ¿Cómo ha estado de su salud? ¿Y su nieta?
-Pues ahí vamos, Don G…
cargando los años que antes nos llevamos de calle, la vida se me ha hecho
pesada, ya ve que me dejaron a esta niña desde chiquita… Yo creo que no supe
educar a su mama.
-Ay, no diga eso, doña Teo.
-Si lo digo, ¿porque no? Se
me murió por andar en moto por la carretera con ese hombre. En la vida hay
ciclos, don G, y yo siento que ya cumplí el mío, aunque me preocupa Isa.
-¿Y qué piensa hacer?
-Ya no sé., Ya hice todo lo
que se me ocurrió y no tengo ganas de inventar más.
-No doña Teo, no se me
achicopale, a usted y a mi aún nos queda cosas por hacer.
-Ay, don G, es usted una luz
en mi camino, no sabe cómo le agradezco sus palabras.
-Estamos para apoyarnos dona
Teo… Oiga, y pensando en otro tema, lo quiero hacer, “una propuesta
indecorosa”-siguió don G,-¡No, no! …con mucho respeto, fíjese que el loco de
Ferrán quiere organizar el festejo de su graduación con un viaje a la playa,
pero la verdad me quede pensando en que un viejecito taxista solo en la playa
con una bola de adolescentes vamos a despertar muchas sospechas; entonces pensé
que necesitábamos que nos acompañe alguien.
-¡Ay, don G, usted esta tan
loco como Ferrán! Con todo el respeto, ni tenemos dinero ni es correcto.
-Mire, por lo del dinero
para usted y para Isa ni se preocupe que yo tengo unos ahorros, y la verdad
pensé que si un dia me harto de todo, con ese dinero me emborracho y me muero y
ya.
-¡A, Jesús, pero que cosas
dice usted!
-Ja, ja, ja, por eso le
digo, doña Teo. No me responda ahorita, piénselo y luego me dice, imagine lo
bien que le le va a caer un poco de agua de agua de mar.
-Ay, don G, agradezco tanto
su amistad… como usted dice déjeme tiempo pensarlo y le digo.
-Claro que si, no se deje
abrumar sola con las preocupaciones, acuérdese siempre de que a los amigos se
les hecha un grito en caso de necesidad.
CAPITULO
VI. CREEMOS EN EL DESTINO Y EN EL FUTURO
El tic-tac del reloj podía
resultar enloquecedor después de un
rato, ese único sonido era un imán que jalaba la mente hacia lugares
desconocidos de uno mismo, daban ganas de irse o de gritar, de rascarse la piel
o revolverse el cabello con rudeza; pero al parecer Ferrán lo miraba y seguía
instrucciones armadas con frases diminutas.
Irina y su madre permanecían
fuera de la vista como siempre, acostumbradas a dejar solos a los hombres.
Así son las cosas, ¿para qué
preguntas? Ya casi terminábamos ¿te muestro mis fotografías?-si claro
Se las mostro en la computadora
y mientras las iba recorriendo, le habla de colores, de efectos de luz, de
superposiciones.
Luego cambiaron de espacio;
Ferrán creyó que se sentarían en la sala y que quizás así tendría oportunidad
de insistir en lo del viaje, pero Martí si veía algo de manera muy convencida y
al notar su inquietud de su amigo le pregunto:
¿Qué hora de la tarde te
gusta más?
No se nunca lo he pensado ¿porque?
Porque el tono de la luz es
distinto en cada momento.
La reacción de Irina fue
extraña, casi se alegró, pero al buscar aprobación en la mirada de su hermano,
reprimió inmediatamente el júbilo y solo dijo, extrañamente, “muchas gracias”.
Irina rápidamente armo una
frase irónica para contestar, a nosotros no nos gusta esa clase de viajes,
seguramente nuestros papas preferirán llevarnos a Europa…además, no veo porque
tanta alharaca; aprobar y graduarnos es
nuestra responsabilidad.
Maura invito a Isa a salir a
comer y pasear con sus papas; ninguna de las dos tenía hermanos y se hacían
buena compañía. Teo quien la convenció, pues sentía que ambas necesitaban un
espacio para pensar, para respirar, para tratar de relajarse.
Pues el otro día que nos
fuimos a la cafetería después del taller, ella se fue a ver a los muchachos a
las canchas y me contaron unas chavas de otro grupo, yo no lo creo, nunca la he
visto con un novio; con el único que se junta siempre es con su hermano.
Pues aún no sé qué voy a
hacer, sigo muy preocupada y enojada con mis papas, te diré como tú me dices:
“hay no, ya vas otra vez!” deja de lamentarte por tus papas, son los que te
tocaron y ni modo, tu eres diferente: eres súper talentosa, vas increíble en
las materias de ciencias.
Creo que las dos podemos
cambiar un poco y mejorar, quiero hablar con la maestra Montse y preguntarle si
hay un taller por fuera de la escuela o ver si ella puede darme clases
particulares.
La verdad no sé si tengo
talento porque los escritores escriben de asuntos importantes: de política, de
historia y yo escribo cartas, cartas no más y alguna rima que no me sale bien.
¿Por qué no los compartes?
Nunca has llevado a las clases tus mejores escritos, solo tú y yo los
conocemos, si verdad.
Por cierto el otro día que
platicaba con Claudio y Ferrán me comentaron que se estaban organizando para
irnos a la playa como festejo de graduación, ya se tengo que cambiar; le
escribí una nueva carta a Ferrán donde acepto que se valla y le agradezco lo
mucho que aprendí a su lado.
Le conseguí trabajo a isa
dile que se comunique con mi amiga aquí está su tarjeta, ella está enterada de
todo; vera que la va a apoyar y a tratar muy bien:
¡De pelos¡ le va a dar mucho
gusto, mañana voy a ir a ver a mi papa
ya le conté lo del viaje de graduación y todo va a viento en popa ahora
llamo a isa para darle la noticia se va aponer feliz.
CAPITULO
Vll. CREEMOS EN LOS PLANES
Maura desayunaba
tranquilamente con sus padres que hablaban de sus planes para el verano antes
de llevarla a la escuela: Valentina su madre, tenía ganas de ir a visitar a uno
de sus tíos que tenía un pequeño rancho afuera de la ciudad. Ella creció en una
familia grande creía en las tradiciones y en transmitir los valores a sus
hijos, no tuvo la oportunidad de tener más hijos y todos sus planes y anhelos
los depositaba solo en maura, su padre era un arquitecto de consolidado
prestigio
Maura escucho
más de una vez a Valentina decir que Ferrán era encantador pero le parecía
un poco irreverente y no muy apegado a las tradiciones ya que el muchacho creció
en una “familia disfuncional”; por ello maura prefirió ocultar el romance y así
no entrar en explicaciones innecesarias.
Genaro, su papa, era un
hombre alegre, con muchos amigos que sinceramente lo apreciaban y constantemente hablaba con su hija de
edificios, construcciones, ángulos y espacios y a ella le gustaba lo mismo que
a ella.
Esa tarde Maura quiso
experimentar y hablar directamente con sus padres, les confeso a sus padres que
quería continuar sus estudios en el área relacionada con la literatura. Su
madre fue la primera en esbozar su sonrisa, maura lo noto quiso dejarles en claro que estaba siendo
seria, pero a pesar de que su mama sabía que era muy buena en eso le dijo que
ella podía llegar mucho más lejos y algo más importante
Maura les conto que en el
taller con la maestra monte estaban leyendo Alicia en el país de las maravillas,
su padre pegunto que ¿un cuento para niños? y ella le contesto que no
precisamente, Alicia es alguien que anda buscando una puerta que le lleve a
conocer el país de las maravillas y el trayecto se encuentra a personajes que
le van enseñando a ver la vida de distintas formas, como descubrir mundos
Genaro le dijo a su hija que
no sabía si escribir sea propiamente una carrera ya que él le hubiera gustado
que ella estudiara arquitectura como a él, Maura les contesto que a ella le
gustaba estar con ellos y quería verlos contentos y orgullosos, pero ella
seguirá su propio camino pero sobre todo con su apoyo .
En la escuela no habían
asistido algunos maestros así que a isa decidió acercarse a Martí, Maura le
pregunto que si le podía ayudar para hacer un esquema para la clase de
ciencias y no tenía la mínima idea de
cómo hacerlo. Se encaminaron a la biblioteca, la verdad era que solo era una
estrategia para acercarse al muchacho
así que hablando del trabajo empezaron a hacer las preguntas personales.
Isa era bonita, tenía un
rostro muy dulce naturalmente rosado y el cabello castaño en la charla que tuvieron en ese momento hablaron de los
dibujos de Martí que Eran muy buenos y le conto de todos sus gustos, se
quedaron de ver después ya que ya había sonado el timbre.
Al no encontrar a Martí,
Claudio y Ferrán armaron la reta pero no resulto los mismo así que mejor se
sentaron en las gradas, Maura paso por ahí y Ferrán decidió platicar con ella,
Maura se puso nerviosa y pasaron muchas
cosas por su cabeza. Ferrán pregunto que como había estado, en ese momento
Maura llego a pensar que quizá Ferrán quería volver con ella, Ferrán le hizo
una propuesta de ser amigos pero con todos los derechos pero Maura no acepto y
las palabras de aquel chico le confirmaron que un regreso no sería posible.
Don G fue a visitar a doña
Teo, y le conto que veía a isa como que se estaba enamorando pero la señora no
tenía idea ni de quien tiempo después de la charla don g le pregunto a doña Teo
que es lo que había pensado sobre lo del viaje, ella acepto pero con la
condición de que cuidara a su nieta.
CAPITULO
VIII. CREEMOS EN NUESTRAS DIFERENCIAS
La maestra Montse pregunto
que como les había parecido el capítulo VII de Alicia, Maura contesto que era
muy importante observar que las cartas tienen una jerarquía dentro del ejercito
de acuerdo con el valor de la baraja y cuando la reina conoce a Alicia esta se
convierte en una especie de defensora de las cartas,
La maestra les dejo una
tarea que escribieran las reglas de un juego
que conozcan pero cambiadas, cambiaran la diferente de jugar pero llegar
al mismo objetivo también cambiaran los elementos y algunas reglas.
Al terminar la clase
salieron al descanso; algunos hambrientos otros comentando algunas ideas para
la tarea y otros con asuntos pendientes, Isa fue de tras de Ferrán para para
que le diera todos los pormenores del trabajo. Mientras tanto Maura fue a
preguntarle a la maestra ¿cree que tengo posibilidades de ser escritora?
-La maestra le contesto que
desde luego, Maura era una muy buena alumna y la invito a un taller de verano,
Maura inmediatamente acepto y le dio gracias por sus recomendaciones. También
la maestra Montse le dijo a Maura que no
olvidara que tiene talento y solo le falta experiencia y confianza.
Después de la acostumbrada
reta de básquet, Martí se acercó a Ferrán y el entrego una hoja doblada
cuidadosamente en ella decía:
“Estuve pensando en tu
propuesta de graduación y aunque no puedo ir ya que tengo tareas pendientes “
Ferrán estaba más que
sorprendido y quería hacerle muchas preguntas a Martí, guardo la carta en la
libreta.
Tras una tarde Isa llego a
su casa a su casa exhausta pero muy
contenta, llena de entusiasmo que nunca había sentido. Tenía una actitud nueva
como la protagonista de su propia historia, le conto que monto su negocio sola con unos cuantos pesos
con muchas dudas y muchas ganas y fue
aprendiendo nuevas formas de ver la vida. Esa tarde Isa se encontró con una
mirada adulta y al mismo tiempo joven responsable pero propositiva que renovó
su entusiasmo.
Esa noche, antes de llegar a
su casa. Ferrán fue a visitar a su papa para ponerse al corriente con los
preparativos del viaje. Pasar tiempo a solas con su papa le daba la oportunidad
de no cuestionarse nada, solo cantaban y se retaban a ver quién recordaba más
letras de canciones.
Mientras hablaban, Ferrán
pensaba en que su padre y el gato de Chesire tenían algunas cosas en común como
para dar algún consejo o ponerle entre las manos algún acertijo; quizás eso se
explicaba con la teoría cuántica de don G esa que dice que uno puede estar en
dos dimensiones al mismo tiempo A veces, esas locuras del viejo taxista
parecían tener mucho sentido para Ferrán.
CAPITULO
IX. CREEMOS EN LAS PUESTES Y EN LAS LLAVES
-Pues, ¿Cómo ve don G? ¡Si
se nos hizo! ¡Ya está todos listos para el viaje! Todos tenemos los permisos y
usted nos ha apoyado con el dinero… ¿le gusto el paquete que nos consiguió mi
papá?
-Sí. Esta chidísimo –como
diría Claudio-, ja, ja, ja… además, ya tengo mi tartanera lista
-Entonces nos encontramos en
la parada del autobús; en eso quedamos. Llegando allá les tengo una sorpresa.
-Así será don G, muchas
gracias por todo su apoyo.
Fue una tarde de esas en la
que uno de cansa de ser quien es. A Claudio le gustaba Isa porque le parecía
sencilla, comprensiva, cálida, pero sobre todo muy bonita, así que sin
consultarlo con nadie tomo la decisión de ir a buscarla cuando ella saliera de
su trabajo.
La espero con un ramo de
flores, porque es el regalo ideal para que una chica sepa que no solo se le aprecia
como amiga.
Al verlo, Isa se sorprendió
y de inmediato comprendió el mensaje mientas pensaba la mejor manera para
rechazar su propuesta y al mismo tiempo no lastimar los sentimientos de
Claudio. Luego recordó esa frase que le repetía su abuelita: “el amor no se
busca, se encuentra” pero tampoco debía aceptar todo lo que se le pusiera en
frente, además Martí había ganado su corazón hace tiempo.
-hola, Claudio, que bonitas
flores… muchas gracias.
-hola…bueno… eres una mujer
y supongo que te gustan las flores
-¿y cómo te fue en el
trabajo?
-bien muy bien, me gusta
muchísimo
-te acompaño a tu casa para
que no te vayas sola, no te vaya a comer el lobo feroz, ja, ja, ja.
-Si ¿verdad? Sería terrible…
muchas gracias.
-bueno ya llegamos… muchas
gracias por el regalo y por acompañarme.
-sale, espero que te hayan
gustado las flores y que a tu abuelita también le gusten.
Un portazo abrió la puerta
de la habitación del cuarto de Martí. La figura de su padre, robusto, grande,
firme y sosteniendo un papel que agitaba con la mano se convirtió en lo único
que existía en la habitación.
El chico no comprendía las
palabras, solo sentía miedo. Su padre no podía con la desesperación que el
carácter de Martí le causaba. Las ideas de Martí por fin se conectaron con los
gritos y puñetazos que el hombre daba sobre los muebles mientras agitaba aquel
papel… era la carta que le había dado a Ferrán.
El problema no fueron los
golpes, ni los insultos, ni los gritos. Martí llego al borde del abismo cuando
su padre se acercó a la caja donde guardaba sus fotos y comenzó a romperlas
todas con la furia que guardaba por no lograr domesticar a su hijo.
Para Isa las cosas estaban
cambiando muy rápido.
A veces luchaba consigo
misma porque sus voces internas la culpabilizaban una y otra vez, como si no
tuviera derecho a equivocarse. Claudio la quería y si lo aceptaba quizás él no
la abandonaría jamás, en cambio Martí le sería más fácil irse o cambiarla tarde
o temprano.
Un poco aturdida por sus
propios pensamientos Isa abrió Alicia, acusándola de haber robado unos pasteles
la conmovió especialmente, sintió extrañamente como si le afectara
directamente, entonces cerro el libro de golpe.
Irina había entrado al
cuarto de Martí en la madrugada. Para ella sostener en todo momento el papel de
chica perfecta era imposible para su verdadera sensibilidad. Irina creció como
víctima y con la vergüenza de serlo pegada a los huesos.
Cuando Martí escribió la
carta para Ferrán lo hizo pensando en abrirle una puerta de escape a Irina,
pero no pensaba cruzarla con ella. Nunca supo como fue que la carta llego a
manos de la maestra Lucero.
No fue la desconfianza que
esa noche estallo en la cara, ni los insultos, ni los golpes, ni las palabras
correctas que nunca llegaron para convencer al hombre del que anhelaba su apoyo
y protección, sino sus fotos rotas en el suelo las que le confirmaron lo que
tanto necesitaba, nunca pasaría.
La imagen que contemplaba
Irina contemplaba era alucinante, profundamente bella y al mismo tiempo
aterradora: Martí estaba en calma en medio de su cama, inmóvil, los pedazos de
sus fotos lo rodeaban, arrugadas por sus propias manos, matizadas por el color
escarlata. Junto a su cuerpo estaba el arma de papa y el silenciador. Al
contemplarla solo una palabra vino a su mente: libertad.
Luego grito.
CAPITULO
X. CREEMOS EN LOS FINALES
Antes de partir hacia
Acapulco, don g visito el tianguis de antigüedades con la intención de comprar
algunas llaves que quería darles como regalo de graduación. Así escogió una de
hierro forjado con cuerpo de tubo que aunque herrumbrosa tenia muescas muy
particulares dada la asimetría que mostraba entre si y otras más, al llegar a
su casa las limpio con un trapo y luego las puso en un cuenco con algunas hojas
de albaca, laurel y un pequeño trozo de sándalo.
Al amanecer metió las llaves
en una caja de madera y la cubrió con tierra fértil, convencido de que no
ocurriría cosas extraordinarias como le paso a
Alicia que con sus rituales podía alterar el orden del universo.
Como a chiquillos de cinco
años el viaje les pareció cansado el agua iba y venía como el principio de los
tiempos.
Nada falta en el mar hay el
sol y la luna se reúnen aunque los pies se clavan en la arena, si uno no está
dispuesto a fluir, la voluntad no se ejerce, la corriente simplemente se
arrastra.
Al atardecer don G enterró
cada una de las llaves de la arena, cerca de las palmeras y unos peñascos,
luego los reunió a todos y les pidió que pensaran en el nombre de la llave con
ese nombre en la mente buscaran su regalo pues con certeza encontrarían la llave
que les debía pertenecerles.
Casi anochecía cuando por
fin encontraron todas las llaves, entonces maura quiso agradecer su regalo
-mi llave se llama osadía
creo que su cuerpo tiene forma de espada.
Siguió isa que tras unas
semanas inmensamente triste trataba de recuperarse para compartir con sus
compañeros
-creo que mi llave se llama
resiliencia es una palabra que ley por ahí y quiere decir que todos tenemos la
capacidad de recuperarnos.
Junto a isa estaba sentado
Claudio, a quien su corazón le dijo que no era momento de decirle a isa lo que
había planeado.
-creo que mi llave se llama
tiempo ya que dicen que hay que darle tiempo al tiempo.
Ferrán le dio una palmada en
la espalda a su amigo en verdad apreciaba su naturalidad y franqueza y
reconoció cuánta razón había en aquellas palabras, entonces supo que era
momento de hablar
-mi llave es agradecimiento
ya que aunque no siempre pueda decirles GRACIAS.
Que bonitas todas las cosas
que han dicho muchachos comento doña Teo
-quiero compartirles que
Irina me envió una carta donde me cuenta que por poco tiempo se iría a Londres
para estudiar, todos se sintieron conmovidos las palabras de Irina a pesar de
lo ocurrido eso hablaba de quien era ella ,
Isa rompió en llanto al
recordar a martí; inmediatamente Claudio la abrazo.
Les mandare las llaves
maestra la de Irina con la palabra serenidad y a la de martí creo que él y su
madre deberían escoger el nombre.
Después don G y doña Teo y
la maestra se fueron a una palapa para ver como cae la tarde y comienza la noche,
Claudio que no había querido meterse al mar poco a poco se animaba a caminar
más cerca de las olas, en cambio Ferrán se acercó a maura y maura le entrego
aferran una carta que llevaba en su ropa doblada tantas veces que parecía una
figura de origen. Ferrán iba a abrirla cuando ella detuvo su mano; el entendió
que sería mejor hacerlo después.
Después de un rato Claudio
se acercó a donde estaban los adultos y por largo rato entre todos siguieron
contando historias, algunas que leían y otras que Vivian.
El amor son como las olas
del mar ya que ante el mar el corazón late inmenso, lo imposible parece
posible, la fuerza surge y la vida se renueva, la marea crece bajo la luz de la
luna llega adonde no pudo o no quiso llegar durante el día.
De la noche se retira deja
rastros de lo que trajo: conchitas, ramilletes de algas, palabras, lágrimas,
alegrías, promesas, historias, estrellas de mar y huellas que con el nuevo día
serán borradas
Critica
motivadora: el texto titulado “La llave” escrito por Margarita
Lignan Camarena, nos habla sobre la toma de decisiones en un entorno donde 6
chicos con diferente vidas, nos presentan situaciones de la vida real en las
que nos ponen a pensar sobre si estará bien o no hacer este tipo de acciones,
el libro nos deja una enseñanza muy grande la cual es no rendirnos ante una
situación, ser perseverantes ante todo para conseguir aquello que queremos, mi
recomendación para el lector es tomar con paciencia el libro, ya que algunas
cosas serán de mayor interés que otras sobre estos chicos, pero que nada es
mayormente importante que enfocarse en los propósitos que tienes, y que leyendo
este libro encontraras la respuesta que buscas, y que encontraras la llave que
habrá la puerta hacia tu felicidad
Referencia:
A mí me agrado este pequeño tema emotivo que nos genera el sentimiento
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